olas de arena

Durante algunos años tuve la oportunidad de recorrer el desierto de Gorafe de la mano de un compañero y amigo de Guadix llamado Eduardo Martínez, que era buen conocedor de la zona y además experto en geología. Rápidamente me contagió su entusiasmo por el paisaje desértico y de las formaciones acarcavadas de este territorio del centro de la provincia de Granada.

Este territorio ha sido reconocido como Geoparque mundial de la Unesco, por lo que es de entender que reúne unas características singulares sin duda, algo de lo que ya me habia ido percatando tras varias visitas a diferentes enclaves durante los últimos años.

Esta fotografía que acompaño pertenece a un atardecer en una zona del desierto de Gorafe, tomada en una de las rutas en las que Eduardo me guiaba amablemente y se ofrecía a describirme este maravilloso escenario de la naturaleza. Recuerdo que realizamos una ruta por los caminos que recorren este paraje y en una de las paradas nos situamos en este lugar que me recordaba a un mar de olas de arena por la forma de los badlands. Al fondo se puede ver el cerro Jabalcón mientras las nubes se impregnaban de un bonito color.

Me llamó mucho la atención los estratos de color salmón de estos cerros que parecían sacados de una película o de otro mundo, todo resultaba bastante irreal, acostumbrado a observar los típicos paisaje de mar o montaña.

Una de las características que hacen que este lugar sea singular es el silencio que reina gracias a su aislamiento de núcleos urbanos y carreteras. Hay toda una historia geológica que revela como se formaron estas olas de arena o cárcavas, también llamadas badlands (tierras malas). Pero me quedo con lo que evocan estos territorios olvidados por el progreso y aislados de los grandes circuitos turísticos (por ahora).

Desde luego que resulta interesante conocer la manera en que se formaron estas formas del paisaje, esto explicado por un experto es una verdadera experiencia que recomiendo. En la Tierra hay desiertos mucho más grandes y famosos, pero lo bueno de este lugar es que se puede saborear la atmósfera que desprenden estos maravillosos parajes inhóspitos, sin necesidad de realizar un gran viaje.

Aquel fue un atardecer singular que cerraba una bonita jornada de descubrimiento y exploración de la zona que curiosamente hace dos millones de años estaba bañada de agua.

Datos de la Toma:

Cámara réflex digital, lente de 18 mm a f10, vel: 1,3 seg. ISO 100. Trípode y filtro degradado de DN. Edición: PS.

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