a la luz de la Luna

En el parque nacional de Sierra Nevada (Granada), son muchos los miradores naturales que de una u otra forma nos permiten observar las panorámicas más singulares de este espacio natural protegido. Aquella noche del mes de marzo, me propuse disfrutar viendo los cielos y la Vía Láctea desde uno de esos miradores. Tras una ruta a pie por la histórica vereda de la Estrella, junto a las aguas del río Genil, me dirigí hacia el refugio del Calvario, situado en la orilla derecha de este frondoso valle.

Tras descansar y ver el atardecer, esperé a que se hiciera de noche para observar el cielo que ofrece este paraje. A las dos de la madrugada estuve observando la cantidad de estrellas que podían verse en el cielo y es que la transparencia del aire por la altitud y el paso de una reciente borrasca de nieve dejó bien limpia la atmósfera. Tras un rato en el exterior, regresé al saco de dormir para descansar esperando que la luz de la Luna acariciara la nieve en su último tramo antes de ocultarse en el horizonte. A las seis de la mañana, antes del amanecer, estuve atento a la evolución de los astros, la vía Láctea ya estaba asomando sobre las montañas del Mulhacén y la Alcazaba, mientras que la luz de la puesta de Luna incidía en sus caras nortes dejando un resplandor rosado en la nieve.

El resultado de la escena puede verse mas abajo, un momento qn el tiempo que ya forma parte de memoria y que me dejó sorprendido por la belleza del momento. Lástima que no hubiera alguien más allí para contemplarlo, porque fue un verdadero espectáculo de luz y color en medio de la noche serrana. En cualquier caso me quedé sorprendido por el cambio de luminosidad y el color en la nieve; mientras, en el cielo, miles de estrellas brillaban tanto que, cuando se ocultó la Luna, aún se percibía una cierta luminosidad en el ambiente.

No me explico muy bien porqué me siento tan atraído por este tipo de escenas. Creo que la naturaleza y el cielo estrellado son como la materialización de una expresión divina, que transmite un mensaje de esperanza y generosidad hacía los seres humanos y, en ocasiones, siento que el paisaje, más allá de su función material y de recursos para la supervivencia, genera un despertar de la inspiración, ayudando a sentirse afortunado solo por el hecho de poder observarlo.

La Vía Láctea se fue desvaneciendo en el cielo a medida que iba amaneciendo, fue entonces cuando me retiré a descansar de nuevo, entrando en un sueño profundo tras una noche de desvelos donde descubrí el dulce color de la nieve durante la puesta de Luna.

Datos de la toma:

Cámara réflex digital. Lente de 20 mm a f2, vel 15 seg. ISO 1600, trípode y mando a distancia. Filtro DN degradado de 3 pasos. Edición PS.

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