universo vivo

La sierra de Baza es un espacio natural que proporciona cielos limpios y con baja contaminación de luz al anochecer. Aquella tarde de verano, a mediados de agosto, cuando se produce el fenómeno astronómico de la lluvia de estrellas de las Perseidas, me desplacé hasta la sierra con la intención de observar y fotografiar el acontecimiento.

Cuando llegué recuerdo que era aún de día y pude disfrutar de un paseo entre los bosques de pinos silvestres que hay en la zona de los Prados del Rey. Llegada la noche dejé la cámara de fotos captando imágenes de forma continua, con la esperanza de que se pudieran ver las estrellas fugaces más luminosas en el encuadre.

El cielo estaba ausente de Luna, lo que permitió que se vieran muchas estrellas, que poco a poco iban cambiando de lugar según avanzaba la noche. Recuerdo ver alguna estrella fugaz, tanto por las zonas del encuadre como por otras a espaldas de la cámara. Una familia con niños se acercó a la zona donde me encontraba para ver alguna estrella fugaz, aunque estuvieron poco tiempo. Compartir estas experiencias con la familia es una bonita actividad que suele gustar a los más pequeños.

Cada vez que pasa una estrella fugaz cruzando el cielo me recordaba lo vivo que esta el universo y lo grande que debe de ser para que la Tierra no choque con nada en su trayectoria, aunque parece que algunos meteoritos si han caído a lo largo de su historia y han dejado huellas y consecuencias importantes. La que más me ha impactado siempre es la teoría del meteorito que acabo con la vida de los dinosaurios.

A lo largo de la noche la cámara captó treinta y tres estrellas fugaces de las cuales en esta composición que acompaño se ven las veinticinco más luminosas. La primera ocurrió a las once y media de la noche y la última a casi las seis de la madrugada. A las 1:20 de la madrugada cruzó el cielo la más grande de todas observándose una gran estela luminosa justo por encima del pino silvestre que hay en el encuadre.

Además se pudo observar el arco de nuestra galaxia: la Vía Láctea cruzando el cielo de uno a otro extremo.

Observar este fenómeno de la lluvia de estrellas se ha convertido en una costumbre en los últimos veranos y es que siempre genera grandes expectativas. Ver como cruzan las estelas luminosas el oscuro cielo nocturno es algo fascinante que muestra el milagro de conservar la vida en la Tierra sin que nada parezca alterarla y es que por encima de la atmósfera hay muchas rocas, cometas, asteroides y otros artefactos cuyas trayectorias pueden encontrarse con la nuestra en cualquier momento.

Tras terminar la sesión, aproveché para dormir unos minutos antes de volver a casa, porque la noche había sido intensa. Esperando volver algún año a este maravilloso lugar, desde donde es posible observar perfectamente el firmamento.

Datos de la toma:

Cámara réflex digital con lente de 11 mm. f4 vel: 25 seg. ISO 6400. Trípode y mando temporizador. Tiempo de integración: 7 h y 30 min. Nº de fotogramas apilados 25. Edición: PS.

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