otra galaxia

Mirar el cielo por la noche es una de las experiencias que podemos compartir y disfrutar la mayoría de seres humanos aunque vivamos en lugares muy diferentes del planeta. A base de ir mirando con detalle el cielo nocturno, he podido ir aprendiendo dónde se sitúan algunos de los objetos celestes más populares. Mirar hacia arriba una noche oscura y ver titilear esa gran cantidad de puntos luminosos me emociona.

Durante el verano suelo pasear cerca de mi casa entre los bosques de pinares que conforman el parque natural Sierra de Huetor (Granada), ya que se agradece el cambio de temperatura que se produce al atardecer. En esta ocasión iba paseando por un camino forestal y pasé cerca de un árbol que destacaba en el paisaje, era un pino esbelto y solitario que se situaba en el borde de una ladera. Esperé a que fuera de noche y fui comprobando como el cielo oscurecía e iban apareciendo más y más estrellas. Estuve un rato comprobando cual era la posición de la galaxia de Andrómeda respecto a ese árbol y me sorprendió ver lo cerca que parecían estar ambos elementos el uno del otro, así que decidí realizar una fotografía donde pudieran aparecer ambos elementos (el cielo con la galaxia y el árbol en un solo fotograma).

Siempre me ha inspirado el paisaje nocturno, pero en esta ocasión me ocasionó una profunda impresión. La fotografía que acompaño me recuerda la inmensidad del universo y la posibilidad de que existan otros mundos parecidos al nuestro.

Mirando la escena me preguntaba cómo es posible que desde que se explora el espacio, no se ha encontrado vida más allá de nuestro planeta. Es una cuestión que a menudo me ronda la cabeza al ver este tipo de paisajes.

Hay muchas hipótesis, unas más científicas y otras menos demostrables, está quien piensa en posibilidades alimentadas por la industria cinematográfica, en que ya hay vida extraterrestre en la Tierra, en que ya estamos siendo observados o también la llamada teoría del bosque oscuro, que propone la idea de que el universo es como un bosque al anochecer donde cada civilización prefiere permanecer escondida para no ser descubierta por otra y así evitar ser amenazada. En cualquier caso yo creo que con lo grande que es el universo, es un reto (no imposible) para la humanidad encontrar alguien que escuche y responda nuestra llamada.

Esta galaxia está situada a 2,5 millones de años luz de nosotros y sin embargo parece estar ahí al lado, esperando que lleguemos a ella en un viaje quizás no tan lejano (o que venga alguien de ella claro…). Tal vez las futuras generaciones puedan disfrutar de ese viaje y de conocer esos mundos lejanos; mientras tanto, esta escena me revela la necesidad de valorar aún más el mundo en el que vivimos. Me hace más consciente de lo afortunados que somos como especie de disfrutar de un planeta habitable y generoso (que no ilimitado) en recursos.

Datos de la toma:

Cámara réflex, 135 mm f1.8 v15 seg, ISO 1600, montura ecuatorial y linterna. Un solo fotograma. Edición: PS

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: